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ROTTERDAM: VIDEOFILIA DE JUAN DANIEL MOLERO (SPA)

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Por Tara Judah

Al ver Videofilia y otros síndromes virales (Perú 2015) de Juan Daniel Molero  experimenté el tipo de emoción que sólo la rara mezcla de un cine estético, intelectual y visceralmente penetrante puede provocar. Para mí, la experiencia fue intensa, tan caliente como la anticipación del acto sexual, y tan aterradora como la idea de no resolver ese entusiasmo con un orgasmo.

Molero, quien participó en el Trainee Project for Young Film Critics del festival de Rotterdam en 2010, y cuyo anterior trabajo documental Reminiscencias (2010) también fue proyectado aquí, no es ajeno al espíritu provocativo e independiente de este festival. Videofilia es una película realmente notable, y atrajo a un atento auditorio lleno de espectadores dispuestos a ver lo que él mismo describe como un “divertido, estúpido film”. La mezcla única de experimental y de estética de cine de vanguardia con la desnudez, el gore y la pornografía – incluyendo un estático primer plano de un condón lleno de semen en un pene flácido – trae a la mente el impacto ahora perdido del Nuevo extremismo francés, el de Catherine Breillat en Romance (1999) o el de Irreversible de Gaspar Noé (2002).

Pero Videofilia es más que la mezcla de montaje lisérgico con la explotación de fantasías softcore masculinas. Nos habla del malestar contemporáneo que existe en vez de algo “significativo” en la vida fuera del internet. Aunque vale la pena reconocer que la película se hace con referencia a Perú y a sus personajes adolescentes y jóvenes, se hablará sugestivamente a cualquier persona que haya tenido alguna experiencia mediática en la vida.

En tiempos de pos crisis del calendario maya, donde niños en sillas de ruedas siguen a chicas con faldas cortas para filmarlas en sus iPhones, ya sea para subir el video o simplemente para masturbarse; donde el adware, spyware y demás virus informáticos aparecen intermitentemente; donde la decodificación y el pixeleado de la imagen aún no ayudarán a encontrar lo que hay dentro: los simulacros en el mundo de Videofilia. Bienvenido a su narrativa y estética del post-todo.

Cuando el cine experimental fue deconstruyendo el referente ontológico dentro de la imagen fotoquímica y André Bazin era el primer nombre citado por el cinéfilo, la deconstrucción devino en una herramienta teórica. Ahora, con 0s y 1s representando todo en iguales condiciones – los seres humanos, la naturaleza, el ser, la tecnología, los productos materiales – hay una búsqueda mucho menos teórica sobre lo que está en la imagen. Ya no estamos buscando algo que podríamos considerar como “real” (lacaniano, histórico o de otro tipo). Lo único que buscamos ahora es el agujero de gusano en el bucle de la retroalimentación. Tenemos la esperanza de lo que nos puede ofrecer una cyber existencia, algo que merezca la pena. No podemos escapar de ella, por lo que ahondar más lejos en cualquier situación sería ante todo una experiencia fenomenológica.

A diferencia del mundo de la tecnología controlada que aparece en The Matrix (1999), y muy lejos de las falsas alucinaciones lisérgicas de Réquiem por un sueño (2000) y de casi cualquier adaptación fílmica de cualquier novela de Irvine Welsh, Videofilia nos muestra las cosas de modo simple: como son, tal y como aparecen en el mundo que nos rodea.  Es un lugar lleno de sublime posibilidad; donde una trabajadora sexual podría enseñar a un adolescente de casi dieciséis años cómo chupar un pene usando un muslo de pollo, y en medio de un ataque de risa, como cuando esa misma joven podría ser capaz de pasar su propia explotación de buena gana. Sólo después se dará cuenta de que se trata de una autonomía falsa, porque ella vive en un reino temporal y espacial que va demasiado rápido para ella, que nunca se ralentizará y que no le permitirá ponerse al día con sus expectativas. Tan rápido como la excitación es correspondida, el arrepentimiento y el remordimiento se unen a la fiesta.

Los fragmentos dañados de esta hiperrealidad no son como piezas de un rompecabezas que se pueden volver a montar para formar un todo. En vez de eso se convierten en pixeladas de algo nuevo. Todo es regenerativo y, de alguna forma, se guarda para siempre. En los medios no se puede confiar: distorsionan, manipulan, conducen, como el paria que nos hace pensar que su masturbación es una representación de algo que tuvo lugar en la vida real y que pudo ser quizás más sexualmente emocionante que verlo en su virtualidad.

Queremos pornografía en todas partes y en todo el tiempo. Pero nuestra penitencia por esta indulgencia es que no podemos ya elegir a la realidad.

Al ver Videofilia sentí, a veces, a la tristeza como una pequeña muerte. Fue todo un reto, y aún no puedo dejar de pensarla.

Director: Juan Daniel F. Molero
Productor: Juan Daniel F. Molero
Guión: Juan Daniel F. Molero
Reparto: Muki Sabogal,Terom, Liliana Albonoz; Michel Lovón; José Alegría
Fotografía: Omar Quezada Beltrán
Editor: Juan Daniel F. Molero
Diseño de producción: Rodrigo Núñez Mas
Música: Carlos Gutiérrez Quiroga
Duración: 103′
País: Perú

Juan Daniel MoleroRéquiem por un sueñoVideofilia (Y Otros Sindromes Virales)

desistfilm • 27 enero, 2015


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Comments

  1. “Videofilia” en el Festival de Rotterdam: Críticas y reacciones sobre la sorprendente película peruana » Cinencuentro
  2. Franco Mego 23 febrero, 2015 - 22:33 Reply

    Buena reseña, tanto que me deja con ganas de verla, ¿dónde la puedo conseguir?.
    Saludos.

  3. PANORAMA: VIDEOFILIA DE ROTTERDAM VERSUS VIDEOFILIA DE LIMA (SPA) |

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