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FESTIVAL DE LIMA 2016: EL SOÑADOR DE ADRIÁN SABA (SPA)

Por Mónica Delgado

El Soñador de Adrián Saba permite visibilizar una sobrevaloración de lo onírico como una sublimación de lo poético. Quizás es culpa de Terrence Malick que muchos cineastas de diversas latitudes hayan optado por simular esas cámaras aéreas y etéreas para mostrar una analogía del alma reflexiva y en dudas existenciales a través de frases sueltas y afirmaciones en off. En Malick es marca de estilo, en Saba, por ejemplo, resulta artificioso y parte de una retórica que se opone al universo de faites y barriadas que intenta recrear.

Si recordamos el monólogo en plena avenida Abancay en el centro caótico de Lima de Pietro Sibille en Días de Santiago, este sirve precisamente para ahondar en la psique angustiada de un exsoldado atormentado tras el conflicto en El Cenepa, pero Méndez no lo elige como motor de su film, es más bien un indicio, un síntoma de un personaje en crisis. Su divagación se une a un entorno de violencia, tan crudo como las frases que menciona dentro de su rabia iracunda. En cambio en El Soñador, la finalidad es otra, es una estética: la de mezclar el mundo de “lo real” con el de los sueños, donde la voz no solo pertenece a la del protagonista, un adolescente huérfano que vive solitario y que es chantajeado por un grupo de delincuentes en un barrio desconocido, sino también a la de la novia, cuyos diálogos se vuelven en la pasividad y serenidad con la que el habla muestra ser parte de lo quimérico. Así, los diálogos tienen la cadencia de la duermevela, del sueño que se esfuerza en recuperar los modismos de la vigilia, en construir un mundo afectado que pasa del día a la noche, de la nieve al sopor, de barriada al campo, para mostrar precisamente todo aquello que el sueño puede diluir y transgredir.

Esta estética del sueño choca con el ambiente corrosivo que envuelve al protagonista y que el cineasta Saba propone a partir de algunas convenciones sobre lo lúmpen. Un mundo de barriada estilizado, donde la vida marginal no llega a cuajar, quizás por ser parte de esta introspección o mirada subjetiva del personaje que permite esta licencia, sin embargo, la tosquedad del “barrunto”, la jerga criminal de barracones, los planes de robo de celulares en containers, los espacios de la periferia lucen impostados, en el margen de “lo real” o verosímil.

En la película hay un deja vu con otros entornos de la periferia vistos en otros films peruanos, como la construcción derruida en el acantilado de Días de Santiago, o la casa barco de Juliana, sin embargo la fotografía de César Fe apunta a darle una viraje distinto con primacía del neón.

El Soñador, como indica el título, está marcada por una puesta en escena atmosférica, que va escapando de una versión literal de la realidad y que busca mostrar la perspectiva de un protagonista en una urbe inventada desde el ojo adolescente, donde los padres apenas cumplen un rol definitivo. Y aquí aparece la cuota anacrónica que la hermana con El Limpiador: es Lima pero no quiere ser Lima, donde el DNI es blanco, no hay mención a la capital como tal, y es más bien la necesidad de inventarse una nueva ciudad o país producto de este desvarío del protagonista (que encarna Gustavo Borjas). También en esta ciudad hay como una suerte de tipología física de lo marginal, que se revela en la opción de casting: como si aflorara un mundo trigueño, mestizo y negro para ese registro de lo popular o lúmpen. Allí, el lunar es el personaje de Manuel Gold, un nuevo rubio Jaguar, microcomercializador de droga, bipolar y músico de ukelele.

Estrenada en la sección Generation de la más reciente Berlinale, El Soñador muestra una exploración distinta de Saba en el entorno de lo fantástico u onírico, distante formalmente a El Limpiador, pero que aquí se percibe una puesta en escena insegura, que da tumbos por momentos, y donde aparece la sensación de búsqueda del lenguaje que permita traducir el gobierno del sueño.

Competencia Oficial de Ficción
Director: Adrián Saba
Guión: Adrián Saba
Música: Nuria Saba
Fotografía: César Fe
Reparto: Gustavo Borjas, Elisa Tenaud, Herbert Corimanya, Eugenio Vidal, Valentín Prado, Manuel Gold
Productora: Flamingo Films
Perú, 2016, 80 min

20FCLadrian sabaBerlinaleCompetencia de ficciónEl SoñadorFestival de Lima

desistfilm • 5 agosto, 2016


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Comments

  1. Carlos Basurto 7 agosto, 2016 - 2:58 Reply

    Concuerdo: “El Soñador” Son unos pasos en retroceso en la carrera del joven director Adrián Saba.

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