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BERLINALE 2017: THE OTHER SIDE OF HOPE DE AKI KAURISMAKI (SPA)

Por Aldo Padilla

El finés es un idioma con muy pocas similitudes con otros, un lenguaje complejo con múltiples sonoridades y estructuras desconocidas; tan complejo que daría a entender una especie de aislamiento del país nórdico. Contrariamente a esa idea Finlandia ha logrado comunicarse con el mundo entero, con sus evidentes limitaciones debido a su posición geográfica, pero que ha logrado exportar su famoso sistema de educación y muchos servicios que la han convertido en uno de los países con mejor calidad de vida. Todo este panorama progresista y aperturista ha estado cambiando al igual que en toda Europa y en el mundo con la llegada de las derechas extremas, que plantean soluciones radicales y xenófobas, y así siembran dudas en sociedades tan abiertas como la finlandesa, dificultando la llegada de inmigrantes y refugiados.

The other side of hope plantea un cubo con múltiples caras, por un lado la insensibilidad estatal y la ignorancia de cierta parte de la sociedad que promueve ideas racistas, y por el otro, la solidaridad individual que trata de mantener la empatía frente al dolor ajeno. En realidad, el otro lado del que habla Kaurismaki parece ser un entorno minoritario frente a todas las caras que se miran entre ellas y que no ven más allá, y que en su visión obtusa plantea como no suficientemente inseguro un país en el cual la guerra hace imposible la vida.

El director finlandés estuvo ausente por casi seis años de la escena cinematográfica, cuyo anterior filme Le Havre tocaba un tema similar, pero con un toque más paternalista. En su última película plantea dos historias paralelas que se cruzan en algún momento: el hilo conductor lo lleva Khaled que llega a Finlandia desde Aleppo, la zona más caliente del conflicto sirio, en busca de asilo y con la esperanza de reencontrarse con su hermana que se encuentra en alguna parte de Europa. La comedia es aportada por Wikström, un hombre finlandés que apenas comenzada la película decide dejar a su esposa, e iniciar una nueva vida, abriendo un restaurant bastante deprimente pero que será el motor cómico de la película. El encuentro de las dos personas nos mostrará el lado empático del ser humano con un Wikström haciendo hasta lo imposible por ayudar a Khaled en la difícil travesía.

¿En donde radica la maestría del finlandés? En mantener esa estética tan característica de su cine que no ha cambiado con los años, fiel a una estructura visual que le da ese aire de melancolía y bohemia. Un estilo muy nórdico y que también han usado autores como Roy Andersson, donde los colores nos transmiten perfectamente el frío que llega hasta los pulmones de los actores, pero ante todo el equilibrio que logra entre el drama del hombre perdido frente a lo nuevo y la comedia que roza el absurdo, y que transmite esa mirada esperanzadora que necesita toda esa gente que lo ha perdido todo.

En la escena inicial del film un hombre se asoma lentamente entre el carbón que se transporta en un barco; la escena recuerda a Apocalypse now en su concepción y da la idea que ese hombre que va surgiendo ha visto el horror. La noche se hace doblemente oscura con el rostro tiznado del refugiado, la noche en sus múltiples facetas que se refleja en la incertidumbre sobre el futuro que no se alcanza a ver.

Competencia oficial
Director: Aki Kaurismäki
Guión: Aki Kaurismäki
Fotografía: Timo Salminen
Reparto: Kati Outinen, Tommi Korpela, Sakari Kuosmanen, Janne Hyytiäinen, Ilkka Koivula, Kaija Pakarinen, Nuppu Koivu, Tuomari Nurmio, Sherwan Haji
Productora: Sputnik
Finlandia, 2017

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