LA FILMOTECA PRIVADA QUE QUIERE APOYO DEL ESTADO

Por Mónica Delgado

Hace algunos meses un grupo de críticos e investigadores emprendimos una campaña, con recojo de firmas incluida, para sensibilizar sobre la urgencia de contar con una cinemateca peruana. Somos el único país en Sudamérica que no cuenta con un espacio para la preservación, restauración, investigación y exhibición de cine peruano, y nos pone en una situación de atraso vergonzoso.

La carta por la Cinemateca, que llegó a reunir 1560 firmas, incluyendo a los 70 representantes de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), y que se entregó en mayo en físico al Ministerio del Cultura, con copia a la Presidencia de la República y al Congreso, aún no ha tenido respuestas oficiales, ni por escrito ni virtual.

No solo Perú está rezagado más de veinte o treinta años al no contar con una entidad que contribuya al desarrollo de una cultura del cine y audiovisual peruano, sino que también ha demostrado que sus autoridades han dejado en evidencia un profundo desinterés en establecer políticas públicas y presupuesto para concretar esta necesidad.

El Ministerio de Cultura informó en varias oportunidades que crear una cinemateca implica solucionar un enredo normativo, ya que habría tres instituciones con responsabilidades (el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Nacional e IRTP, el canal público). Y ante ello, propuso un paliativo que aún no tiene resultados: la creación de un grupo de trabajo para fijar los lineamientos de preservación del patrimonio audiovisual peruano. Indicaron que en un periodo de seis meses se conocerían sus recomendaciones para crear un sistema nacional sobre este tema, pero ya ha pasado casi un año y no hay noticias sobre ello.

Toda esta contextualización tiene que ver con la reciente convocatoria de la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO), al Concurso Nacional de Proyectos de Preservación, donde la Filmoteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú postula, con la persona jurídica de la entidad, a uno de los S/ 150 mil como premio de este año. ¿Dónde está el problema? Veamos.

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Como suele pasar en los recientes concursos DAFO, la candidatura de la Filmoteca PUCP está dentro de lo señalado por las bases, cumpliendo los requisitos. Sin embargo, una entidad privada, la universidad, que compró hace algunos años toda la Filmoteca de Lima, deja en evidencia que no tiene recursos para cumplir con uno de los objetivos básicos de toda filmoteca o cinemateca, y apela a obtener fondos públicos. ¿Qué pasa con la PUCP que sí apuesta por un festival de gastos onerosos y no pone el ojo en la situación de la propia Filmoteca? Ese punto por un lado, y por otro, hay una situación medio problemática para el Ministerio de Cultura con esta postulación, ya que si se muestra reticente para generar las condiciones para la creación de una cinemateca peruana, no lo estaría para premiar con 150 mil soles a una entidad privada que cumpliría la misma finalidad de una cinemateca pública.

El concurso que plantea DAFO busca fomentar la ejecución de proyectos de preservación del patrimonio audiovisual (rescate, conservación, restauración, digitalización, catalogación, entre otras acciones), a través del otorgamiento de estímulos económicos. No cabe duda de que es un acierto que a partir de este año se haya puesto en marcha una convocatoria de esta naturaleza, pero la postulación de la Filmoteca refleja un manojo de contradicciones:  la Filmoteca PUCP aún administra el archivo de películas que era del CONACINE y después del Ministerio de Cultura en razón de un convenio de hace una década. ¿Cómo así pueden después participar en un concurso del propio Ministerio? Y si la Filmoteca PUCP fue reconocida por el propio Ministerio como “Personalidad Meritoria de la Cultura” el año 2016, ¿puede decirse que compite en igualdad de condiciones con los otros concursantes?

También habría que preguntarnos la de la pertinencia o no de que una entidad privada que se ha mostrado renuente a la creación de una cinemateca para los peruanos y peruanas, como lo demostró en la campaña de recojo de firmas, incluso entre los miembros de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, sea ahora una de las postulantes a un fondo público. Bastantes preguntas para responder.

Foto: Mincul

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desistfilm • 1 octubre, 2018


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